UNA IMAGEN Y 202 PALABRAS

Allí donde crecen |
Hay lugares donde nacen las leyendas. Rincones abonados para que en las paredes abandonadas de sus soledades crezcan historias mágicas, personajes extraordinarios, milagros y bondades, maldiciones y maldades. Lo da el sitio, la ubicación, la historia, sus contadores y cantadores de viejas coplas... o el Camino. Al lado de la Cruz de Ferro, mirando al Dios Teleno, acunado en las faldas del Monte Irago es inevitable que sus rincones guarden los aromas de caminantes y peregrinos, de pastores y bandoleros, de obispos y eremitas. Historias mágicas como el Camino. Historias crueles como la condición humana. Amores como los que es inevitable que surjan en la noche y la soledad. Desamores como los que provoca el cansancio del amor, que todo cansa. Todo está escrito en el viento, revoloteando sobre las calles vacías, mirando el lento caminar de los peregrinos, acechando la locura de los desesperados, probando la inquebrantable fe de los creyentes. Si allí, en las soledades de Foncebadón, levantas una vieja taberna de centenarias piedras será imposible evitar que por las rendijas de las ventanas se cuelen los misterios y leyendas, que en los huecos de la pared nazcan unas monedas como si fueran las piedras de la Cruz de Ferro. |
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