V. Galván / León
La ausencia de ayudas públicas que contribuyan a mitigar los efectos de la crisis económica que sufren los profesionales del sector de la fontanería y la calefacción les ha llevado a denominarse como una “especie a extinguir”.
Desde su condición la mayoría de pequeñas y medianas empresas, exigen a las instituciones públicas como única medida para poder “subsistir” que ofrezcan mayores facilidades de acceso a los créditos bancarios así como una mejora en las condiciones de los créditos ICO y una ampliación o una mayor flexibilización en los plazos para pagar tanto el IVA como la Seguridad Social.
Sus demandas pasan también, según el presidente de Apifoncal Aurelio Fernández del Pozo, por rebajar en la medida las cuotas que pagan a la Seguridad Social.
En cuanto a su relación más directa con ayuntamientos de la provincia y con la Diputación de León, los profesionales del sector demandan un mayor control en las obras que adjudican, para que “puedan ser ejecutadas por empresas de la provincia de tal forma que las inversiones reviertan de nuevo en la provincia”.
En último lugar, desde la Asociación de Instaladores de Fontanería y Calefacción reclaman que las instituciones públicas desarrollen leyes que introduzcan un código ético y ejemplarizante que fomente el cumplimiento de la obligación por parte del deudor, siendo las propias administraciones las que deban dar el primer paso, asegura Aurelio Fernández del Pozo.