UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

El eterno teatro de |
La Plaza Mayor de León siempre ha sido un teatro de sombras de la vida de la ciudad y de la provincia. Allí se mezcla todo, allí se reúnen todos, allí hay un rincón apropiado para quien se acerque. Allí pueden huir los niños de las manos de sus padres para irse a jugar, imitando a la escultura de la plaza de la Catedral, pues siempre hay baldosas en una plaza para que los niños jueguen. Allí siempre habrá un lugar para los japoneses con máquina de fotos pues los edificios que la forman, los soportales que la adornan, los ventanales en los que ven coser a las mujeres... son para ellos un exotismo que no pueden marchar sin llevar en su memoria, que en el caso de los japoneses tiene los megas que tenga su Nikon. Allí pasean muy tranquilos los jubilados llegados desde todos los pueblos de la provincia pues no olvidan que ese lugar se llamó antes Plaza del Pan y hasta ella llegaron ellos, o sus padres, con los carros y los cestos cargados de ese pan que buscaban los urbanitas. Ya fuera pan o cebolla, patatas o conejos, huevos de gallina soltera o lechugas recién arrancadas. Y allí se sienten felices los jóvenes y los turistas que han hecho del Húmedo uno de los primeros monumentos que recuerdan de esta ciudad. Un cruce de caminos universal. |
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