UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Las espinilleras del |
El estridente sonido de las trompetas, el ronco ruido de las carracas o la solemnidad de los pasos pueden oscurecer mil y un detalles que cada Semana Santa produce, pero no los esconde. Siempre hay entre la multitud un ojo que mira, como la cámara de Mauricio apunta para la dorada espinillera (para sí la quisieran Messi y Ronaldo) que lleva el romano que protege los pasos del Paso. Un fuerte contraste con las nada metálicas piernas de las ‘manolas’ que caminan a su lado, produciendo reflejos en los charcos que otro día veremos. Pero también hay una anciana que mira entusiasmada para su procesión, la misma a la que lleva viniendo para verla pasar a su lado desde que era niña y regresar después a su pueblo, hasta el año que viene; también es Semana Santa la niña que llora desconsolada pues han suspendido el lunes la que iba a ser su primera procesión como papona, después de bendecir su túnica; también es Semana Santa la emoción de un argentino que dejará de ir a dormir a la cárcel y son Semana Santa los que acodados en la barra, con su limonada y su tapa, maldicen de una ciudad de tanto beaterío y tanto papón rojo. Y son Semana Santa las calles de cualquier barrio cuando con la noche ya entrada caminan cansados los papones, con el cucurucho debajo del brazo, como si acabaran de morir. |
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