Ignacio Sánchez (izqda.), en la exposición de hace un par de años en Valencia de Don Juan.
M.C.C. / León
Ignacio Sánchez no pudo con el peor toro que le tocó en suerte. El sábado pasado, tras una encomiable lucha contra el cáncer, falleció en Madrid a los 65 años. Atrás, dejó sobre todo muchos amigos, y no sólo relacionados con el mundo de la tauromaquia. Durante décadas, su peluquería del barrio de Usera, en Madrid, se convirtió en centro de conversación de los más variopintos personajes de la capital de España. Artistas como Mariano de Souza, conocido como el pintor del Camino de Santiago; gentes como el poeta-taxista, Juan José Rodríguez de la Fuente, originario de Santa Colomba de Somoza, o del mundo del fútbol, como Ricardo Ferreras, miembro del equipo de Luis Suárez cuando fue seleccionador nacional de España, también nacido en la provincia de León, concretamente en Gradefes.
Ignacio Sánchez fue conocido, sobre todo, por ser apoderado de Julio Norte en los años 90, cuando el torero de Astorga buscaba una nueva oportunidad como matador de toros después de una brillante carrera como novillero y tras perder casi todo en el cambio de escalafón. Ignacio Sánchez puso todo, incluso lo que no tenía, para apoyar una carrera que ya había dado todo de sí. Gracias a sus gestiones, Norte aún toreó en Madrid, o en ferias como León y Colmenar Viejo.
Nacido en Valencia de Don Juan, a Ignacio Sánchez le gustó siempre cortar el pelo. Hizo su ‘debú’ en una peluquería con 14 años y después de la mili se ‘presentó’ en la capital de España. A Ignacio le gustaba su pueblo, y todos los veranos pasaba algunos días en casa de su madre, pero más le gustaba Madrid, y ese Madrid que nunca cierra las puertas a nadie. Además de apoderado, Sánchez también fue presidente de la Peña Julio Norte. Las cenas de aquel grupo de seguidores del diestro maragato en los salones ‘President’, muy conocidos en la capital de España, concitaban siempre a personajes de la cultura y la farándula. Y eso que el presidente ‘sólo’ era un humilde peluquero de un barrio de Madrid. Pero es que Ignacio Sánchez era así. Su forma de ser le abrió casi todas las puertas.
Sus desvelos por Julio Nortefueron tantos que llegó a fomentar que abrieran una peña en Astillero, Cantabria, gracias también a la afición y la generosidad de un grupo de leoneses. Ignacio Sánchez dejó de apoderar a Julio Norte cuando éste se retiró. No fue un final amistoso. A Ignacio Sánchez le dolió, y mucho, cómo terminaron las cosas. Pero esa es otra historia.
Los últimos años, la peluquería de Ignacio Sánchez siguió funcionando como centro de peregrinaje de muchos leoneses en la capital de España. Y aunque retirado, volvió a ayudar a otro torero, Israel Ancho, al que le unía una buena amistad. Tras la muerte de su mujer, había rehecho su vida y compatibilizaba la peluquería con una nueva faceta artística, la pintura. Valencia de Don Juan acogió una de sus exposiciones hace un par de años.
En una de sus últimas visitas a León, anunció a sus amigos que tenía cáncer de pulmón. Las pasadas Navidades todavía pasó unos días en Coyanza. Amaba tanto la vida que se le veía con fuerzas para luchar. El pasado sábado, una llamada de su familia a su amigo Francisco Caballero anunció su muerte. En silencio, como él quería.