UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Que el cemento |
Ya hace cuarenta años que, con aquella plaga de cantantes italianos que ponían cara de estreñidos y la voz rota para contarnos envueltas en presunto interés las historias más imbéciles, llegó un tipo singular, Adriano Celentano. Una de sus canciones más escuchadas se titulaba ‘Un árbol de treinta pisos’ y en aquel pueblón que era León nos pareció algo exagerada. ‘‘Paliduchos / como rascacielos / con la cara de cera / con la cara de cera / ya no hay limpia / ni la estratosfera / y así siempre será / mientras vivas en una ciudad’’. Tampoco es para tanto, pensamos, pero él insistía: ‘‘Ahora en cambio aquí / en la ciudad / los motores / de automóviles / van cantándonos / la marcha fúnebre’’. Él también explicaba cómo se le iba dando cabida a los humos y coches, cómo iban creciendo los rascacielos. ‘‘El alcalde asegura que la ciudad es moderna, no hace caso si dices que el cemento tapó tus narices’’. Parecía que exageraba. Pero era cierto que el cemento iba tapando tus narices... y a los árboles. Crecieron barrios y polígonos. Hasta que explotó la ciudad, ya no hay habitantes para sus casas ni dinero para sus usuras. Tal vez no exageraba: ‘‘Sólo veo ya que algo está naciendo, es un árbol, sí, es un árbol, de treinta pisos’’. |
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