La Ponferradina tuvo que sufrir para conseguir el ascenso, pero el éxito final tiene de esta forma mucho mejor sabor. MAURICIO PEÑA / DANIEL
Javier Santiago / Ponferrada
La Ponferradina está en segunda y el Bierzo quiere celebrarlo. La afición ya se lanzó ayer a la calle para festejar el ascenso y hoy lo hará de nuevo aprovechando los actos que organizará el Ayuntamiento. El propio alcalde, Carlos López Riesco, anunció nada más concluir el encuentro que los jugadores serán recibidos en el Ayuntamiento esta tarde a una hora todavía por confirmar.
Antes recorrerán toda la ciudad en un camión, repitiendo las escenas que se vivieron hace cuatro años con el primer ascenso.
Será el momento de desencadenar de nuevo una alegría enorme. El presidente del club, José Fernández Nieto, dejó fluir la emoción después del intensísimo partido. “Las victorias de esta manera, sufridas, saben mejor”, destacó después de los nervios del encuentro.
“Yo me alegro muchísimo por toda esta afición. También pido disculpas si alguno se tuvo que quedar fuera, pero no tenemos más capacidad. Algún amigo mío se tuvo que quedar fuera, pero también va por ellos, por esta grandísima afición. Todo se lo debo a ella”, recalcó.
Igualmente, felicitó “a los jugadores y todo el cuerpo técnico, que han hecho un gran trabajo para llegar a donde hemos llegado”. Además, avisó de que “este campo se queda pequeño. Tenemos que pensar en metas mayores, porque, además, cada vez más gente del Bierzo se está enganchando”.
“Esta noche, Ponferrada no va a dormir”, recalcó el consejero de Fomento, Antonio Silván. Y, por lo que se vivió ayer en los vestuarios de El Toralín, es evidente que los futbolistas tampoco. La alegría desbordaba las caras de los protagonistas del ascenso.
“No hay palabras que lo expliquen, esto es lo máximo”, manifestó Candela. Reconoce que “no esperábamos sufrir tanto, pero esto sabe mejor así”. En la tanda de penaltis también le tocó marcar. “Esto no me lo esperaba ni yo”, reconoce el lateral.
Jano, otro de los protagonistas de este histórico regreso a Segunda A, recalcó que “es increíble la felicidad que tenemos”. Antes de la fiesta “ha sido un sufrimiento, por eso tenemos las caras así”. Especialmente destacó que “sobre todo lo merecía la afición, que se ha entregado todo el partido. Después de llevar un palo el equipo se ha recompuesto y ha sido lo más importante”. Después llegó la parada definitiva de Mackay. “Y esa alegría no se puede cambiar por nada”, insistió el defensa.