La Deportiva repite la inolvidable fiesta que se vivió en el Rico Pérez en 2006
José Fernández Nieto y Pichi Lucas se abrazan tras el partido que supuso el primer ascenso a Segunda. GAZTELU
Javier Santiago / Ponferrada
Es inevitable recordar Alicante y revivir en estos momentos de fiesta aquella primera gran celebración, cuando el Bierzo se encontró por primera vez cara a cara con el sueño de Segunda A que ahora se repite. Desde aquella tarde mágica del Rico Pérez a la de ayer en El Toralín han pasado casi cuatro años. Toda una historia.
En ese tiempo, la Ponferradina ha vivido por y para regresar a la categoría de plata después de una primera experiencia inolvidable. Pero antes de Alicante, la Deportiva ejercía de equipo novato en esas batallas. Aquella era su segunda fase de ascenso consecutiva y no muchos lo consideraban como un favorito. Especialmente después del sorteo.
El equipo que dirigía Pichi Lucas se encontró primero en el camino a la Universidad de Las Palmas, que había resultado campeón de su grupo. Con Paulino como referencia en ataque, jugaba con los pronósticos a favor. Pero en El Toralín cayó derrotada por 3-2, con dos golazos de Asier Salcedo en lanzamientos de falta y el mítico y definitivo de Chupri desde prácticamente el centro del campo.
En la vuelta, la Ponferradina asestó un gran golpe abriendo el partido con otro gol de Asier tras una gran acción personal de Diego Ribera. Después empató la Universidad y el partido se convirtió en una emocionante batalla hasta que Pereira decidió definitivamente en un contraataque.
Esa victoria concedió el billete para la eliminatoria decisiva ante el Alicante, que previamente había eliminado al Águilas. El equipo levantino llegaba como uno de los más potentes de la categoría. Pero la Deportiva demostró pronto que no iba a renunciar fácilmente a sus sueños.
Los blanquiazules consiguieron ponerse por delante con un gol de Diego Ribera desde el punto de penalti. Pero en los minutos de descuento, el Alicante consiguió el tanto del empate que le permitía afrontar el partido de vuelta con ventaja.
Pero el Rico Pérez se convirtió ese día en un espacio legendario para la Ponferradina. Hubo que sufrir, pero fue sólo la antesala de la fiesta. En la primera parte, el Alicante dio muchos sustos y amenazó con decantar la eliminatoria. Pero tras el descanso, las cosas empezaron a cambiar. La Ponferradina creció y creció hasta que llegó un momento mágico. Fue una falta en la frontal del área tras una arrancada valiente de Pereira. Diego Ribera se dispuso a sacarla. En lugar de tirar a puerta o buscar un centro, se alió con Fran, que esperaba en la frontal del área. El zamorano recibió el balón y le pegó con toda la fe del mundo. Su disparo y el aliento de los miles de aficionados desplazados a Alicante y los que lo seguían desde el Bierzo catapultaron al equipo hacia Segunda.
Aquella victoria desencadenó una fiesta nunca vista hasta entonces y nunca vista después. Hasta ahora, cuando la comarca vuelve a nadar en la felicidad gracias al fútbol y gracias a la Deportiva. La historia se ha repetido ahora con otros protagonistas y con otros escenarios, pero la alegría es la misma.