UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Las niñas que |
Las ves en el escenario y parecen ángeles, pero son niñas. Si no miras para el suelo te parecen esas majestuosas aves que surcan el cielo para los documentales de ‘El hombre y la tierra’. Pero siguen siendo sólo niñas. Esas niñas que estudian danza y muestran para sus padres, amigos, la ciudad que las cobija y quien quiera disfrutar de sus vuelos en tierra los progresos de un año de dura lucha contra el tedio de repetir el mismo movimiento hasta que sale perfecto. Hasta que el caminar parece un ágil vuelo. Muestran en el escenario lo que son capaces de hacer esas niñas frágiles que vemos caminar en grupo por las calles cuando salen del gimnasio o de la escuela de danza, después de horas de ensayo, a cenar en casa, a contar sus fatigas en pos de ese movimiento que parece inalcanzable. Hasta que lo alcanza, hasta que el aire se convierte en su aliado, hasta que el salto es pirueta. Hasta que arranca de los asistentes a la demostración ese aplauso cerrado, tan cariñoso como cómplice, tan justo como de admiración. Ellas saben mejor que nadie los sudores que cuesta para poder subir al escenario, para danzar, para entusiasmar... Por eso están absortas, inquietas, temblando por quien danza y felices cuando todo sale bien. Cuando las niñas vuelan. |
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