UNA IMAGEN Y 202 PALABRAS

Siento darles un disgusto pero... |
La mente calenturienta de cualquier veraneante paseando por las tierras altas del llamado río del olvido pueden elaborar la teoría más truculenta o peregrina que puedas imaginar al encontrarse con este artilugio varado a la orilla de la carretera que sube hacia el cielo. Hasta restos de la guerra civil han querido ver sin reparar en que el bidón está pintado de ‘antesdeayer’. Un pluviómetro rústico es la apuesta de los que quieren darle alguna utilidad al agua que medio lo llena. Un bebedero para aves protegidas financiado con fondos de la Comunidad Económica Europea era una apuesta que iba logrando cierto consenso en estos tiempos en “los que tiene muchos más derechos un pájaro que un paisano”... Entretenida sí estaba siendo la conversación, tal vez por ello no entendieron la cara de desprecio con la que les miró el lugareño al preguntarle por el misterio del bidón con manguera. ‘‘Siento darles un disgusto pero lo he puesto para que beban las ovejas y las vacas”. Estas cosas hace años se hacían en piedra, de hacendera, pero ya no existen estas costumbres antiguas y cada cual se arregla según puede y quiere. Si además le dan motivo de conversación a los veraneantes... |
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