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SOCIEDAD

Los beneficios del adobe

La localidad palentina de Amayuelas de Abajo acoge la única empresa de Castilla y León de construcción con tierra

La elaboración de los ladrillos es muy manual. ICAL

Ical Palencia
La construcción con tierra es una de las tradiciones más arraigadas en la arquitectura popular de Castilla y León. El ‘boom’ del ladrillo hizo que en el siglo XIX la construcción con tierra entrase en declive, aunque estas edificaciones siguen siendo la imagen de los campos de Castilla. Hoy, un pequeño e innovador proyecto intentará devolverle al adobe el protagonismo que nunca debió perder.
Ella llegó hace trece años atraída por la agricultura ecológica. Él hizo lo propio unos meses más tarde con el mismo interés común. Y, como no podía ser de otra forma, ambos aterrizaron el Amayuelas (Palencia), el municipio ecológico por excelencia. Hoy, Cristina y Jon son pareja y los creadores de la única empresa en Castilla y León –y una de las pocas especializadas del país– de construcción en adobe.
Ella llegó desde Valladolid, aunque había estudiado en Palencia, y él, albañil que se especializó en trabajar con adobe, tapial y bloque de tierra compactada, lo hizo desde Portugalete. Y qué mejor zona que la de Campos para embarcarse en un proyecto de estas características. Después de colaborar en el pueblo en diversos proyectos ecológicos y trabajar durante más de dos años en la edificación en barro de sus propias viviendas, decidieron formar una comunidad de bienes bajo la denominación ‘Adobera del Norte’.
“La Tierra de Campos en también la tierra del adobe, por lo que es lógico que hayamos decidido trabajar aquí. Para hacer una obra había que parar para construir los bloques, y por eso nos planteamos crear una empresa que nos permitiera tener cierto stock de materiales”, explica Cristina Ortega, una de las mitades de la empresa. Por ello, instalaron su taller en Amayuelas de Arriba.
En este sector, el trabajo en el medio rural es más fácil, si bien no está exento de dificultades. La primera de ellas, la infraestructura, pues tuvieron que comprar la maquinaria necesaria para fabricar este tipo de materiales en el suroeste de EEUU, en una zona americana que conserva esta arquitectura popular y que atesora una experiencia de 30 años en el proceso mecanizado de producción de adobes. “El trabajo en adobe está muy poco mecanizado, aunque la elaboración del barro, que antes se elaboraba mediante la pisada, ahora lo hacemos con una especie de hormigonera. Fabricamos el bloque de tierra compactado con una prensa hidráulica de gasoil que compramos en Estados Unidos y esto nos permite tener un cierto estocaje”, explica Cristina.
No obstante, reconoce tener un radio de acción pequeño, pues “el porte es lo que más encarece el trabajo”. Aunque ofertas no les faltan. Restauran casas particulares, además de monumentos, pues “es difícil encontrar gente que trabaje el tapial”. Ellos lo hacen, por lo que son el principal recurso en actuaciones en edificios de adobe.
Y es que la construcción en barro no es una técnica tan anticuada como puede parecer a priori. “Cualquier monumento está construido con tierra. Plantear la edificación en adobe es más complicado, pero lo bueno es que lo haces a pie de obra, algo que con materiales como el hormigón es impensable”, comenta Cristina.
Pero la cosa no acaba ahí. El negocio de la construcción con tierra está experimentando un gran auge y muchos profesionales comienzan a ver en la bioconstrucción una alternativa de peso por varios motivos, pero especialmente aquellos relacionados con el medio ambiente. La construcción en tierra conlleva un enorme ahorro energético y no plantea tantos inconvenientes en cuanto a la gestión de residuos. “Lógicamente, no es lo mismo justificar toneladas de hormigón que bloques de barro”, explica la encargada de Adobera del Norte.
Además, el adobe no resulta mucho más caro que el ladrillo y, además de ser más ecológico, energéticamente “se amortiza en muy poco tiempo”. De hecho, está nueva línea de construcción “se está empezando a normalizar y regular”, por lo que cada vez son más las empresas interesadas en esta técnica. Es una salida a la construcción tradicional que ya está en el punto de mira de constructoras y arquitectos. “Se están poniendo las pilas, porque ven que puede ser una salida más que viable”, señala Cristina. Ya son muchas las grandes constructoras que se han puesto en contacto con esta empresa, aunque como la propia creadora reconoce “ése no es nuestro objetivo”.
Por el momento, los responsables de esta pequeña empresa trabajan en lo que les gusta sin pensar en un gran beneficio económico, pese a que, hoy por hoy, la certificación de las bondades del adobe hará posible la recuperación del barro mezclado con paja, moldeado en forma de ladrillo y secado al sol, como material para la construcción. Como se hacía antaño.

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