El pregonero, José Fernando Cornejo, repasó la tradición repostera en la localidad
La feria de Benavides de Órbigo se ha convertido en una cita ineludible de la comarca. SECUNDINO PÉREZ
C. Domínguez / Benavides
La localidad de Benavides de Órbigo abrió ayer las puertas de la Feria de la Repostería ‘El Órbigo es Dulce’ que, en su quinta edición, ha querido rendir tributo a los profesionales del sector que han marcado el carácter económico de la localidad. La feria más dulce de León también sirve de marco de excepción para dar a conocer al gran público las novedades en materia de dulce, panadería y repostería.
La alcaldesa de Benavides, Ana Rosa Sopeña, fue la encargada de realizar la presentación del evento, animando a propios y extraños a dejarse seducir por las propuestas y actividades que acompañarán la edición ferial. “Comer un dulcito siempre viene bien, sobre todo en un año tan difícil, con tanta crisis como este, también se puede hacer un alto y disfrutar”, manifestó. Junto a la regidora también estuvieron el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez, alcaldes de la zona y presidentes de las juntas vecinales de Benavides, corporación municipal y decenas de vecinos.
Así todo, el encargado de dar la bienvenida a la feria fue José Fernando Cornejo Pablos, hijo del pueblo y perteneciente a una de las familias de confiteros más conocidas de la comarca. Cornejo, repasó la repercusión que las industrias del dulce y los obradores han tenido en Benavides centrando sus recuerdos en las personas que han trabajado y trabajan en los obradores locales, para los que pidió un reconocimiento oficial al haber dejado “tanto esfuerzo” en las diferentes industrias (Casa Romero, Santa Cecilia, Dulces Santiago...); “como el señor Pedro, que hacía figurillas de chocolate; Aniceto, tan meticuloso siempre, tan preciso con las cajas de madera; Anistarco, que desgastó muchas cucharas de madera llenado a mano mantecadas”.
Una vez la feria quedó oficialmente abierta al público, la marabunta tomó el pabellón de los deportes para conocer del primera mano la últimas creaciones de reposteros, mieleros e industrias del licor, cerca de una treintena de firmas comerciales, que no dejaron de ofrecer degustaciones de sus productos a sus golosos clientes.
Además de las compras propiamente dichas, el primer día de feria acogió talleres infantiles de elaboración de dulces y también para adultos, de la mano de los maestros Santiago Pérez o Miguel Sierra.
En la jornada de ayer también se procedió al nombramiento del artesano del dulce, Julio Blanco, como Repostero de Honor de la Feria 2010, “nombramiento que considero inmerecido, pero me llena de satisfacción tanto personal como profesional. Tanto León como Asturias, mi tierra, comparten una herencia histórica de grandes profesionales del mundo del dulce”.