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SOCIEDAD

La reagrupación familiar de rumanos y búlgaros incrementa la población extranjera legal de la Comunidad un 6,3%, hasta las 178.073 personas

Juan López / Valladolid
La reagrupación familiar de ciudadanos rumanos y búlgaros residentes en España incrementó la población extranjera con carácter legal de la Comunidad un 6,3 por ciento, hasta alcanzar un total de 178.073 personas en el primer semestre del año, según un informe del Observatorio Permanente de la Inmigración al que tuvo acceso Ical.
En este sentido, la realidad indica que la entrada en la Unión Europea de ambos países determinó un crecimiento amplio de foráneos llegados de los dos estados, algo que se acrecienta en la actualidad por la llegada de los familiares de aquellos que buscaban un trabajo hace dos años. “Antes, rumanos y búlgaros necesitaban acreditar un año de residencia en el país y tener un permiso de trabajo, porque no pertenecían a la UE. Ahora, son ciudadanos de libre circulación, como nosotros, y cuando uno de ellos emigra a España para trabajar, se puede traer a su familia sin solicitar permisos”, explicó la secretaría de Migraciones de CCOO de Castilla y León, Yolanda Rodríguez.
Rodríguez muestra con datos sus argumentos. Así, según el Observatorio, la población de ciudadanos originarios de Rumanía en la Comunidad, la mayor extranjera, asciende en total a 33.853, una cifra que se incrementó un 18,5 por ciento en los primeros seis meses de 2010 en relación con el mismo periodo del pasado año (5.283 más). Algo similar sucede con los búlgaros, que en estos momentos representan 29.085 registrados, un 9,1 por ciento más (2.430 a mayores). “Lo que sucede en ambos casos es que los trabajadores que llevan aquí un tiempo se traen a sus hermanos o primos y les intentan buscar un trabajo en España. Y por supuesto, se traen también a sus cónyuges e hijos. Es por ello por lo que la ciudadanía de los dos ha crecido tanto”, justificó Rodríguez.
A ello se suma, según la analista de CCOO, que los procedentes de ambas naciones se han adaptado “bien” a Castilla y León y consideran que “es positivo rehacer una nueva vida aquí con su familia, incluso por delante de otros destinos de España”. La suma de rumanos y búlgaros, 62.938, suponen seis de cada diez ciudadanos europeos (105.382), y una tercera parte de los 178.073 totales.
Atendiendo a las provincias, Burgos y Valladolid albergan a la mayor parte de los rumanos, con 9.105 y 6.767, respectivamente, seguidos de Segovia, con 4.767. Entre las tres suponen el 60 por ciento de foráneos de esta nacionalidad. En cuanto a los ciudadanos búlgaros, aparecen las mismas provincias, pero con otro orden. Así, en Valladolid y Segovia residen 7.696 y 7.534 personas de este país del este, mientras que en Burgos, hacen lo propio 5.446. De nuevo, entre las tres representan el 71 por ciento de los 29.085.

Extracomunitarios
Además de los habitantes de la Unión Europea, donde también se encuentran los ciudadanos portugueses (han crecido un siete por ciento, hasta los 17.139), se encuentran los encuadrados en el Régimen General, según el Ministerio de Trabajo e Inmigración, es decir, los extracomunitarios o los que proceden de fuera del viejo continente.
Este colectivo tenía registrados durante el primer semestre 72.691 personas, una cifra que se mantiene respecto al primer semestre de 2009, con un pequeño aumento del 0,39 por ciento, pero que confirma una tendencia en el último año y medio de vuelta a sus países de origen, causado por la crisis. “Esta gente sí ha considerado que, con las dificultades de la crisis, era mejor volver a sus países, donde sí tienen a su familia.
Además, para ellos es más complicado poder traer a España a sus familiares”, aseguró Yolanda Rodríguez, debido a que los proceden de fuera de Europa se les exige un año de residencia en el país y acreditar un permiso de trabajo para cónyuge y descendientes. Pueden optar a traer a sus padres, siempre que demuestren que éstos pueden “vivir por sí mismos, con una pensión o invalidez, y no depender del trabajador o cabeza de familia”.
Por lo que respecta al mayor número de estos ciudadanos, destaca la cifra de marroquíes, que crece un tres por ciento, hasta las 22.699 personas, en contraste con la tendencia de extracomunitarios. Una evolución a la que sí se atienen los procedentes de Colombia y Ecuador, las dos grandes nacionalidades sudamericanas que residen en Castilla y León.
Así, en el primer caso se registraron entre enero y junio 12.612 colombianos, un 1,8 por ciento menos que en el mismo periodo del pasado año (232 de caída), mientras que en el segundo, se fueron de la Comunidad 609 ecuatorianos (un seis por ciento menos), hasta situarse en los 9.404 definitivos hasta junio.
Por último, la otra gran nacionalidad extracomunitaria que destaca en la región es la china, que se mantiene con respecto a 2009 en las 3.166 personas, con un ligero aumento de 31 ciudadanos, es decir, un uno por ciento.

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