Ni el subdelegado del Gobierno ni el delegado de la Junta recibieron a los manifestantes
La Delegación de la Junta en León fue objeto de la ira de los mineros que lanzaron huevos. SECUNDINO PÉREZ
Marian García / León
La capital leonesa se convirtió en la mañana de ayer –desde las once de la mañana hasta cerca de la una– en el escenario de las protestas de los mineros del Grupo Alonso y Viloria que reclaman el pago de dos meses de salario y un marco estable para garantizar la viabilidad del sector.
Cerca de un millar de mineros de las cuencas bercianas y lacianiegas se concentraron durante cerca de una hora ante la Subdelegación del Gobierno en León. Posteriormente, hicieron lo propio ante la sede de la Junta de Castilla y León.
A pesar del amplio dispositivo policial habilitado al efecto, las protestas transcurrieron con normalidad, exceptuando la tirada de huevos que se produjo ante la sede de la Junta en León. Lo que sí se vio alterado fue el tráfico en el centro de la capital. Cortes que se iniciaron en la Plaza de la Inmaculada y que prosiguieron en la ruta de los manifestantes por Gran Vía de San Marcos hasta la sede de la Junta en la capital.
Muchos petardos y pitadas fueron la tónica de la protesta de los mineros venidos del Bierzo y de Laciana para escenificar su monumental enfado por la situación que padecen. Cerca de dos meses sin cobrar y el inicio de una huelga entre los 2.500 operarios del Grupo Alonso y Viloria –a los que ayer se sumó el Grupo Cerredo de Asturias– han colmado la paciencia de los mineros que llevan desde la semana pasada protagonizando cortes en las principales vías de conexión con la provincia de León y el encierro de 14 operarios en Tremor de Arriba.
Tanto el responsable de minería de FIA-UGT en León como su homónimo de CCOO en Castilla y León, José Manuel Álvarez Maestro y Augusto Pires, respectivamente, coincidieron ayer en señalar que “los trabajadores no tienen la culpa” del impago de los salarios. Tampoco son responsables, añaden los líderes sindicales, de la paralización del real decreto que debería garantizar el consumo del carbón nacional, ni de la idea de la UE de cerrar las minas europeas no competitivas en octubre de 2014.
Así las cosas, las centrales sindicales, anuncian que “las movilizaciones van a seguir aumentando de intensidad”.