UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Y el toro de Osborne... en Babia |
Vive el paisano de Babia ajeno a las broncas políticas de quienes tapan en ellas otras miserias más preocupantes que acabar con los toros. No es que el paisano viva en Babia, en el sentido figurado, pero sí habita en esta comarca leonesa en la que los toros cubren a las vacas y en la que también se habían acostumbrado a que la famoso figura de Osborne formara parte del paisaje de sus viajes. Por eso un día decidió llevarse una en miniatura a su corral, para que conviviera con sus vacas y su tendal, con su vida y su horizonte de piedra a las puertas del cielo, con las gallinas que hacen unas preciadas yemas amarillas a base de picar la hierba que crece entre las piedras. Colocó allí su toro sin mayores pretensiones ni simbologías, por gusto, sin querer ser ninguna pancarta sin texto, sin buscar ninguna provocación ni afrenta a nadie. Y el toro sí que está feliz en Babia. En la literaria y en la real, ajeno a aquellos turbiones políticos que le llevaron a desaparecer de las carreteras, a salvar su presencia por convertirse después en Bien de Interés Cultural y a colocarse ahora en el centro del debate sobre la vida y la tortura. Pero son los otros toros de Osborne. Él vive muy feliz en Babia. |
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