El grupo Teatro Corsario representa hoy en el claustro de San Isidoro ‘Pasión’, un espectáculo que está inspirado en la imaginería religiosa castellana
Algunas de las composiciones que ofrece ‘Pasión’ parecen extraídas de los retablos de las iglesias. LUIS LAFORGA
Castellanos / León
Pasión’ se estrenó hace ya 22 años y hoy, tras más de 500 representaciones, es uno de los espectáculos imprescindibles en el repertorio de Teatro Corsario, la compañía de raíz vallisoletana que dirige el leonés Fernando Urdiales. Se trata de un montaje de indiscutible personalidad visual que recrea la pasión y muerte de Jesucristo tomando como referencia estética tallas de la escuela barroca castellana y los desfiles procesionales de Castilla y León y sirviéndose también del impulso literario proporcionado por los textos de los cuatro evangelistas, así como otros de Diego de San Pedro y Fray Luis de Granada. ‘Pasión’ se articula a través de una serie de cuadros escénicos que en unos casos reproducen fielmente conjuntos escultóricos fácilmente reconocibles y en otros son ideados para la ocasión a partir de una reinterpretación del referente artístico que los inspiran. “No teníamos interés en hacer una imitación de esas representaciones teatrales naturalistas de la Pasión. Para nosotros, los personajes eran las imágenes de madera. Queríamos que la obra fuera como un retablo que cobra vida. Aunque pudiera parecerlo, otorgar acción teatral al conjunto a partir de referencias estáticas no ha sido complicado. Las esculturas desvelan muchas cosas, se sitúan de una manera concreta y muestran claramente de dónde vienen y a dónde van”, comentaba recientemente Urdiales a propósito de una obra que hoy, a partir de las 22 horas, conocerá representación en el Claustro de San Isidoro, con entrada libre y gratuita hasta completar aforo.
Un elenco integrado por once actores dará vida a una propuesta escénica que ha desatado encendidas y elogiosas críticas a lo largo de sus más de 22 años de existencia y que, a pesar del tiempo transcurrido, mantiene intacta su vigencia teatral. ‘Pasión’ fue el fruto de un proceso de investigación que emprendió la compañía vallisoletana en su momento para ahondar enuna idiosincrasia teatral propia de las tierras castellanas y leonesas. No fue un empeño rápido pero finalmente acabó expulsando toda su esencia. “Tardamos en hacerla. Se trata de una pieza de corte no naturalista que necesitaba de expresividad corporal y oral y que estaba llena de exigencias para todos nosotros”, comenta Fernando Urdiales, premio de Castilla y León de las Artes.
Las tallas de Gregorio Fernández y Juan de Juni son referentes fundamentales para la caracterización teatral, desarrollada por el director leonés manteniendo vivo el asombro que le provocó ver por primera vez, con tan sólo nueve años, la procesión de Viernes Santo y aplicandosensibilidad a cada detalle. De esta manera, se ha convertido en un trabajo escénico cargado de sensaciones que, materializado con todo rigor, busca la implicación emocional del espectador, al margen de sus creencias religiosas. “No necesariamente es preciso ser creyentepara ver y disfrutar de la representación. Simplemente hay que dejarse arrastrar por la emoción”, ha explicado un Fernando Urdiales que apenas ha retocado el montaje a lo largo de los últimos años. “Precisamente por conocer el espectador la historia, este ha de fijarse en los elementos que se van citando sobre el escenario y estar atento a ellos para dejarse arrastrar por la expresividad de la propuesta. Las imágenes reposan en el silencio de las hornacinas. Al levantarse el telón reciben un soplo de vida que les permite vivir una vez más la historia para la que fueron esculpidas”.