UNA IMAGEN Y 212 PALABRAS

Las escuelas
de colores |
El mundo, hoy, es de colores para los niños. Las aulas son un arco iris, los mensajes son dibujos, las clases son momentos de juego sin mandamientos que memorizar. Las viejas enciclopedias que acumulaban saberes desde las primeras letras hasta los reyes godos son hoy muñecas que te hablan, tan creíbles que muchas veces llevarás un susto al creer ver a un bebé tirado en una esquina del aula, bajo el encerado, abandonado y solo. En la vieja escuela de la enciclopedia no existía el sandwich ni el zumo, fue toda una noticia aquella leche americana que llegó en sacos y eran una especie de grumos de harina para unos niños cuya única riqueza en su casa eran unas pocas vacas de leche. Pero era americana, como aquellos cerdos que veía Pepe Isbert caer volando del cielo en una de las mayores genialidades del genio recién muerto: ‘Bienvenido Mr. Marshal’. La escuela era un caserón de paredes desconchadas en las que el espacio mejor conservado, encima del encerado, estaba reservado para el crucifijo y las fotos del general superlativo y un tal Primo. De Rivera, José Antonio. El calor era una estufa cuyo alimento de leña llevaban los niños de casa. Y, sin embargo, todavía se discute sobre qué escuela era mejor. |
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