Margarita Sáenz de la Calzada habla hoy de los leoneses que pasaron por la Residencia de Estudiantes
El leonés Luis Sáenz de la Calzada junto a Federico García Lorca, los dos con el famoso traje de integrantes de la compañía de teatro La Barraca, con la que recorrieron España
F. Fernández / León
La histórica Residencia de Estudiantes tiene especial protagonismo en estas fechas en León, ciudad que acoge una exposición en el Museo de León (Pallarés) y en la Fundación Sierra Pambley, con otra muestra sobre Francisco Giner de los Ríos y La Institución Libre de Enseñanza, a las que se une un ciclo de conferencias en el salón de actos de la Fundación.
Esta tarde será la última de estas conferencias, a cargo de la leonesa Margarita Sáenz de la Calzada, en un acto que sirve asimismodepresentación de su último libro, dedicado precisamente a ‘La Residencia de Estudiantes, los residentes’. Estará acompañada en el acto, Alicia Gómez-Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes de Madrid.
Escuchar el nombre de la ponente, más bien su apellido, nos lleva hasta el corazón de la conexión leonesa de la Residencia de Estudiantes, pues un buen número de miembros de su familia, hombres y mujeres, se formaron en aquel centro: Luis, Arturo, Pilar y Consuelo Sáenz de la Calzada, habiendo participado sus tíos en uno de los proyectos más recordados de la Residencia, el grupo de teatro La Barraca que fundara el gran Federico García Lorca. Pero no resultan menos interesantes personajes como su tía Consuelo, una gran experta en arte y desconocida novelista de éxito pues firmaba sus obras con seudónimo, C.S. Rowand.
Margarita Sáenz de la Calzada va a prestar especial atención a los residentes leoneses de la Residencia de Estudiantes. “Hubo un grupo significativo, fuerte, muy cohexionado, gente de una sólida formación intelectual y de un profundo humanismo. Curiosamente hay dos profesiones que, entre los leoneses, primaban sobre las demás: médicos e ingenieros ”. Y recuerda la leonesa a familias como los Llamazares, “en los que César fuemédico y Olegario ingeniero”; los Sáenz de la Calzada; Fanjul, también médico y cuya nieta participa en el libro; los Mazo, los Ramos, los Solis... “Fueron familias conocidas y apreciadas en la ciudad, recordados todavía”.
Señala Margarita Sáenz de la Calzada que todos ellos tenían una especie de sello, una impronta común. “Eran gente que se supieron ganar el respeto de esta ciudad sin renunciar ni a sus ideas, izquierdistas en la mayoría de los casos, ni a su formación. Eran conscientes de que eran una minoría ilustrada, que habían recibido una formación integral, tanto intelectual como personal, lo que se traducía en una especial forma de comportarse”.
Un buen ejemplo de esta forma de ser y estar podía ser su propia familia. Luis Sáenz de la Calzada fue sin duda uno de los personajes más respetados de esta ciudad y, sin embargo, jamás renunció a sus principios. En fechas recientes, recordando los avatares que vive el Club Cultural de Amigos de la Naturaleza (CCAN) salió a la palestra la figura de su fundador, el citado Luis Sáenz de la Calzada, y éste era el recuerdo que había dejado en quienes compartieron con él la aventura de poner en marcha aquel invento. El pintor Manolo Jular lo explicaba así: “Era un hombre de cultura, de León, un tío fantástico, valiente hasta el extremo, que nos prestó su nombre y negoció hábilmente con el gobernador’’.
Roberto Merino lo definía de una manera similar. “El patriarca Luis Sáenz de la Calzada, tras sutiles fintas, hábiles regates y algunas cenas consiguió arrancar al gobernador Ameijide la preceptiva licencia de apertura”.
Así era aquel personaje y así eran aquellas gentes de la Residencia de Estudiantes, los leoneses. “La dirección de la Residencia procuró que hubiera entre los alumnos un equilibrio regional, pero es cierto que el grupo de León era significativo, seguramente por la influencia directa que en esta tierra tuvieron gente como Gumersindo Azcárate, los Sierra Pambley o la propia Institución Libre de Enseñanza. Una prueba de que eran numerosos es que tenían equipo propio, de León, en la Copa de los Residentes, de fútbol”.
Pese a esta presencia significativa cree Margarita Sáenz de la Calzada que no se ha valorado en León lo que han sido para la ciudad. “No es de extrañar, así fue la política franquista, los vencedores primero depuraron y después silenciaron a gente como ellos, molestaban mucho. Es significativo que lo que hoy es la calle Alcázar de Toledo antes fuera Francisco Giner de los Ríos, o que sigamos teniendo una calle que se llame Legión Cóndor”.