A. Martínez / León
Desde su puesta en marcha en febrero de 2010, el sistema de videovigilancia ha servido para resolver una media de 80 casos al año, según los datos que maneja el intendente jefe de la Policía Local de León, Martín Muñoz.
Las cámaras del casco histórico han servido para localizar a los autores de numerosos actos vandálicos o a los responsables de robos y peleas que se registran en las zonas vigiladas. Antes de que comenzasen a funcionar, se calculaba que las pintadas y los daños cometidos en el mobiliario urbano, las señales, las jardineras y los árboles suponían un coste de 600.000 euros al año para las arcas municipales.
El objetivo es que esta cantidad se reduzca progresivamente gracias a los dispositivos de grabación instalados en la zona antigua de la ciudad. Se trata de un proyecto que fue impulsado por el anterior concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de León, José Antonio Díez, y que supuso una inversión de 683.762 euros financiados con el Plan E del Gobierno.
Con este dinero se adquirieron las pantallas de vídeo de la sala de control ubicada en las dependencias policiales del CHF, las cámaras, dos centros de distribución de comunicaciones, 5.168 metros de fibra óptica y 22 señales informativas de zona vigilada.
El sistema está dotado, además, de un módulo de detección de incidencias que hace saltar una alarma cuando la cámara advierte de que se produce una situación anormal en un punto concreto.
La gestión de las grabaciones desarrolladas corre siempre a cargo de la Policía Local de León en cumplimiento de la Ley de Protección de Datos. En este sentido, se deben asegurar determinadas cuestiones como por ejemplo que la grabación sea solamente de imágenes, sin que se registren los sonidos.
Las cámaras tienen un ángulo de visión de 360 grados y lo que captan es destruido en un plazo máximo de un mes, excepto si el contenido de las grabaciones está relacionado con algún delito.