Logo de lacronicadeleon.es


ENTREVISTA / Carlos J. Domínguez / ‘Asesinaron La Democracia'

‘‘Hasta en la casa familiar se hablaba poco y en voz baja de Miguel Castaño’’

Miguel Castaño con su familia

Fulgencio Fernández / León
Carlos J. Domínguez presenta esta tarde (en el Hostal de San Marcos, a las 20:30 horas con la participación del ex ministro José Antonio Alonso) su libro ‘Asesinaron La Democracia. Autopsia a Miguel Castaño, alcalde y periodista represaliado’, un vibrante y emocionante relato que desvela aspectos incomprensiblemente desconocidos de quien fuera alcalde de León y diputado a Cortes y, sobre todo, de su ejecutor, Tristán Falcó, un absoluto desconocido. Hasta este libro.

¿Porqué eligió la figura de Miguel Castaño?
Sinceramente, por casualidad o, dicho de otra manera, me eligió ella a mí. Lo que ocurrió es que cayeron en mis manos unos documentos originales en los que, por ejemplo, figuraba la fecha exacta en la que fue detenido y no coincidía con la que se había venido manejando en lo escrito hasta ahora. Me di cuenta de que con tres o cuatro documentos, originales insisto, se rebatían muchas de las cosas que se habían contado.

Y siguieron otros hallazgos.
Todo fue en cadena. Yo mismo empecé a pensar en un reportaje extenso pero iba apareciendo mucho material muy jugoso y aquello crecía. Cuando tuve en mi mano las cartas personales fuemuy emocionante, eran sentimentalmente muy fuertes, en ellas descubrí sobre todo al ser humano, alguien que en las puertas de la muerte le pedía a su familia que ‘‘estéis todos animados y valientes porque vuestra salud, ahora, es tan importante como mi vida. Disculpo, naturalmente vuestro dolor pero nada adelantaréis con desesperaros...’. Ahí tuve muy claro que merecía algo más importante, un libro.

Un libro que, además de Historia, está contado como una historia, con rigor pero sin abrumar a datos, con amenidad ¿Se ve la mano de un periodista?
Espero que sí. Para mí fue tremendamente complejo dar con la tecla del estilo que debía darle al relato. No darle rienda suelta a la literatura pero no aburrir, enganchar al lector contando todo lo que quería contar y como lo quería contar. Creo que finalmente encontré el camino para hacer compatibles las dos cosas.

¿No existe la dicotomía entre periodista e historiador?
Creo que no, creo que pueden ser compatibles y hasta complementario. Un buen periodista, y espero haberlo podido ser en este libro, no tiene porqué ser menos que un historiador, puede hacer el mismo trabajo y darle otro enfoque a la hora de llevarlo a un libro, envolverlo de una forma más apetecible.

¿Qué ha buscado a la hora de contar la historia de Miguel Castaño?
Que la pudiera leer cualquiera y le interesara sin necesidad de ser de León, aunque resulta inevitable que sea mucho más apetecible para un leonés.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de todo lo que ha ido encontrando sobre Castaño?
Todo, todo es sorprendente. Me sorprendió su perfil personal, más desconocido, pero también el perfil público. Pese a haber sido alcalde y diputado es un gran desconocido, incluso en su familia. Muy poca gente conocía su etapa de compañero de Ortega en las Cortes, muchos periodistas leoneses me han confesado que desconocían su faceta de director del periódico La Democracia. Y muchas de las cosas que se conocían no eran ciertas.

¿Cómo es posible en un personaje relevante y de hace tan solo unas décadas?
Fue un perdedor. Perdió la guerra y los vencedores fueron crueles con él y, sobre todo, con los suyos. Es duro comprobar cómo sufrieron las consecuencias de su relevancia sus herederos, como si no fuera suficiente con haberlo asesinado. Su familia reconoce que su nombre era poco menos que innombrable, se hablaba en voz baja de él y poco, incluso en su casa... Mucha gente que debió ser un alcalde de León porque hay una calle que se llama Alcalde Miguel Castaño. Prácticamente lo mismo se podría decir de Ramiro Armesto y demás.

De su perfil humano sorprende que no se supiera nada de su modesto origen, que había sido hospiciano.
Todo en Miguel Castaño parece cargado de simbología, de ahí que enganche tanto su historia. Una muerte tan violenta, todo el simbolismo de la misma, la gente que iba con él, su origen tan humilde frente al origen noble de su ejecutor, un grande de España... Todo. Muchos familiares suyos desconocían su origen hospiciano.

Hay algunas historias sobre las que desconfía de su veracidad, como el documento en el que se relata su detención?
No desconfío de la veracidad del documento, que es incuestionable, sino que la historia esté contada según las tesis y la literatura del Régimen. Por ejemplo, el pasaje en el que se cuenta que se escondió en el balcón de su casa es poco creíble, casi ridículo, es evidente que allí no se esconde nadie que quiere que no le encuentren. También es complicado de entender que un hombre significado como él permaneciera un mes en su casa, con los suyos, cuando ya se estaban produciendo las detenciones.

¿La gran sorpresa de todo lo encontrado?
Curiosamente no es de Miguel Castaño sino su ejecutor, Tristán Falcó, del que casi nada se sabía.

De nuevo la simbología. El muerto, un hospiciano; el ejecutor, un grande de España.
No un grande cualquiera. Tres veces grande de cuna. Tristán Falcó y Álvarez de Toledo Osorio y Gutiérrez de la Concha, conde de Barajas. No era una familia nobiliaria cualquiera, baste recordar que el Rey Alfonso XIII contrajo matrimonio en la Palacio de la familia, en un reportaje del ABC leí que en su casa fue una de las primeras de España en las que hubo luz eléctrica. Fue como encontrar una historia fantástica, como un duelo, en muchos aspectos, en el ideológico, por supuesto, pero también en la edad, en la formación, en el origen... Sentí una emoción muy extraña cuando al fin pude lograr una fotografía suya, que perseguí durante más de un año.

¿Y su familia?
No me dio ninguna facilidad. No sé si no se sienten orgullosos de su historia, si es duro recordarlo pues también él murió muy joven, en el frente, un año y medio después de Miguel Castaño.

¿Tenía alguna relación con León?
No, pero es curioso como León es una tierra recurrente en toda esta historia. Buscando los ancestros de esta Condado de Barajas aparecen los Quiñones de León e, incluso, se da la casualidad de que la plaza de Madrid que lleva su nombre, de Tristán Falcó, fue remozada y arreglada siendo alcalde de Madrid Carlos Arias Navarro, que se hizo ‘famoso’ en el franquismo durante su época de Gobernador Civil de León. Y, por supuesto, en León también tenían administradores de sus inmensas propiedades, eran una especie de Casa de Alba, para entendernos.

El libro viene a refutar esa frase que se repite tanto cuando se recupera cualquier aspecto de nuestra historia relacionado con la guerra civil o sus consecuencias, lo de ‘‘ya está todo contado’’?
Es que no está todo contado, ahí está todo lo desconocido de Miguel Castaño, Tristán Falcó. ¿Cómo va a estar todo contado con el miedo y la represión que hubo? El mejor ejemplo es que los que han movido lo de abrir las fosas han sido ya los nietos de quienes están en ellas, ellos que ya lo ven todo de una forma mucho más desapasionada, desde la libertad y la democracia.

¿Ha disfrutado mucho escribiendo el libro?
Mucho no, muchísimo. Sólo pediría una cosa, que los lectores disfruten solamente la mitad que yo he disfrutado escribiéndolo y, sobre todo, buscando datos. Para mi ha sido una magnífica terapia en unos años en los que lo que tenía que escribir, profesionalmente, no era lo que más me llenaba, no me permitía sacarme de dentro lo que quería hacer. El libro ha sido una magnífica válvula de escape para poder hacer eso que todos buscamos, escribir de lo que te gusta.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica