UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Estar derecha no es ningún milagro |
Nadie va a dudar de la técnica y el arte de quienes levantaron las iglesias de nuestra tierra. Nadie cuestiona que con mucho saber y una plomada construyeron joyas irrepetibles, de la Catedral a la última ermita, de San Isidoro a la mil veces desvalijada iglesia de La Antigua. Hay otra leyenda que va más allá y, fieles al espíritu de la ‘empresa’ a la que pertenecen, quiere mostrar a todos que los milagros existen, que se puede desafiar eternamente la ley de la gravedad y no caer nunca, sin necesidad de tener la prensa que tiene Pisa. Ahí está la iglesia de Odollo, más torcida que la italiana y tan erguida como ella, dando sombra a su solitario vecino Sergio mientras éste toca un solo de saxofón para pájaros, gatos y camiones de las canteras. Ahí tienes a la iglesia de Santa María erguida sobre los tejados de Mansilla sin despertar la más mínima preocupación, como un homenaje a la torcida vida de aquella pícara que fue Justina. ¿Deberían caer? No, se rompería la leyenda de los milagros y se sumaría al menos lírico mundo del inolvidable cabo Picurri, aquel que explicando la caída de los obuses preguntaba por qué se desploman. – Por efecto de la ley de la gravedad; decía el soldado estudiado. – No, caen por su propio peso. |
|
|---|---|---|
|
|
|